lunes, 22 de noviembre de 2010

No hay mucha diferencia entre el ardor y el dolor,
después de todo, la fe se parece también un poco a la esperanza,
el odio se parece al amor, los gritos a la risa, el temor a los rezos,
y el adiós al sí.

1 comentario:

lA pULULANTE dijo...

Este me gustó, bueno varios, pero me identifiqué con este, seguramente por la ambivalencia que tiene el donominado amor en algunos momentos, para mí es un cha-cha-chá, pero el poema tuyo está buenísimo. Felicitaciones.