viernes, 29 de abril de 2011

Son sólo las horas que pasan porque sí, son los momentos desnudos que no quieren revivir, son las razones verdaderas las que nos dan alas, las que se llevan el valor y acaban con todo. Allá donde todo es normal, vi lo que les sucede a las historias originales cuando sufren cambios en nombre de la perfección. Vi como se cambia el orden de las palabras, de los nombres, de los hechos, de las intenciones, de las cosquillas y de las gotas de sudor. Son como voces que llegan justo donde se estancan las relaciones fallidas, allá donde van los imanes sin par, las manzanas podridas y los deseos sin cumplir. Hechos y recuerdos de miel que tarde o temprano nos desgastarán paulatinamente la vida con la idea firme de haber estado en lo correcto.

2 comentarios:

Eris dijo...

Pero si son las razones verdaderas las que nos dan alas… por qué los hechos y recuerdos de miel tarde o temprano nos desgastarán la vida con la idea firme de haber estado en lo correcto??. Si nos manifestamos por los vuelos que son razones verdaderas, si nos hacemos hechos por la gracia de los vuelos y si los recuerdos tienen sabor a miel por el aire que nos sostuvo durante el planeamiento sin orientación… cómo es posible que gane la razón a los sentidos experimentados y comprobados en pleno vuelo?
Por qué no pueden “esas razones verdaderas” establecer un criterio de cierto o incierto? Sin atacar casi como un asido lo que nos mantiene en vuelo?

Si, lo sé soy demasiado ilusa…

Pero solo fue un comentario.


Mis saludos y respetos como siempre.

Jonathan dijo...

Porque son las alas dichosas y divinas con fuerza propia, que nos alejan a la fuerza de donde estamos muriendo, ciegos en nuestra fe, ciegos en nuestro error. Todos somos ilusos, el no serlo es subjetivo. Abrazos y gracias por el comentario.