lunes, 20 de diciembre de 2010

Quiso exorcisarse del amor de su vida y de sus ideas,
quiso arrancarse sobrenaturalmente su olor y recuerdos,
pero no se dio cuenta que su encuentro no fue una maldición,
sino una rareza, un verdadero regalo del cielo al que terminó
sepultando con sus palabras engañosas y con sus propósitos
escondidos. De esa forma, terminó poseída para siempre
de un amor que jamás se volvería a repetir.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Amaste de verdad? le demostraste tu amor dulce?

Jonathan dijo...

Eso lo debería contestar el tipo que lo vivió, pero que El ya no existe.