viernes, 3 de diciembre de 2010

La marea me trajo un ancla,
no sé como llegó a la arena,
antigua, oxidada y colosal,
me la guardé en la bolsa del pantalón.
Más tarde me hice una cadena
con el dige de seicientas libras.

1 comentario:

Issa dijo...

Me gustó tu estilo. Buenos textos.

Saludos!