jueves, 10 de noviembre de 2011

A veces el cielo amanece gris, a mi me gusta esperarlo así, gris. Después se vuelve negro, se desnuda para la luna.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Acá... cuando amanece gris, el aire se carga de un sabor a agua que anida en la nariz de todos. La tierra se pone nerviosa, revolotea en polvo esperando el agua la toque la posea la perfore la tenga... y si el gris sólo es gris sin tormenta, igual me alivia la vida, me sacude dulcemente.

Y cuando el negro toma el papel principal, la piel se me eriza... los sentidos se emocionan... siento y presiento cada centímetro de su negrura como una partitura efectuándose en mi cuerpo...

Y la noche es testigo de mi insomnio y compañera de mis delirios.


Beso.