Tus pasos silentes sobre la hojarasca, tu peso no las quiebra, tus pies desnudos, hijos de la noche que saben volver a casa. La dulce humedad espera en medio de tí, relamiéndose en silencio. El tiempo cambia de piel y de nombre, pero no ha sabido cambiar nuestro sabor, ni los motivos que nos comieron los sueños.